Un Madrid retocado gusta y golea al Eibar 4-0 con el primer gol de Valverde

DIEGO NAVARRO (@diegolza)

Eibar, 0: Dmitrović (5); De Blasis (3), Arbilla (4), Bigas (4); Cote (3); Inui (4), Diop (4), Escalante (4), Orellana (5); Enrich (4), Kike (4).

Real Madrid, 4: Courtois (7); Carvajal (7), Ramos (8), Varane (6), Mendy (6); Valverde (6), Casemiro (6), Modrić (8), Vázquez (8); Benzema (9) y Hazard (7).

Goles: Benzema (min. 17), Ramos (min. 20, penal), Benzema (min. 29, penal), Valverde (min. 61).

Equipo que gana no se toca, dice una vieja frase futbolera. Sin embargo, Zidane no parece creer en supersticiones, mucho menos con Halloween en el retrovisor. Y tampoco parece afectarle, pues el Madrid dejó el mismo sabor de boca que ante el Galatasaray; ese de victoria, de goleada y de “jogo bonito”. Vamos, lo que siempre quiere ver la exigente e insaciable afición merengue.

Y es que el conjunto blanco no le dejó ni un “cachito” a un Eibar cuyo partido, como el clima, fue un mar de lágrimas. Con doblete de un Benzema que regateó hasta las gotas de agua, un Hazard cada vez más Hazard y un Valverde que gritó por primera vez gol, los de Zidane se llevaron los tres puntos de Ipurúa y se postularon como serios candidatos al título liguero.

El Madrid saltó al verde con su 4-3-3 fetiche, pero con tres novedades con respecto al partido de Champions. La primera fue obligada: Mendy suplió a un Marcelo cuya lesión ya le había impedido jugar el segundo tiempo contra los turcos.

Al menos sobre el papel, las dos restantes – Modrić por Kroos y Lucas Vázquez por Rodrygo – fueron arriesgadas, por no decir incomprensibles. Y más cuando toca visitar un campo donde el conjunto blanco salió goleado la última vez (3-0 en noviembre de 2018). Y más aún cuando Modrić venía siendo suplente y Rodrygo había anotado un triplete apenas tres días antes. Y muchísimo más cuando estás peleando por La Liga.

Pero la apuesta le salió ganadora a Zidane. Al César, lo que es del César. Además, no hay que olvidar que esta misma política de rotaciones le llevó a ganar Liga y Champions en 2017. Y pareciera que está haciendo clic otra vez. ¿La flor de Zidane ha vuelto? Todavía es muy pronto para saberlo, pero, al menos, la “FeliZidane” sí que lo ha hecho.

Prueba de ello, es el buen rollo que reina en la plantilla, incluso entre quienes compiten por el mismo puesto, como Modrić y Valverde. Ambos se fundieron en un abrazo efusivo tras su combinación en el cuarto gol. El croata no dudó en asistir al uruguayo, quien definió ajustado al poste ‘a lo Kroos’ y puso el 4-0 definitivo.

En definitiva, las ausencias de Kroos y Rodrygo no se notaron. Modrić, que hasta hace poco era la sombra de si mismo, parece haber hecho las paces con su reflejo en el césped; y Vázquez, sin brillar, provocó un penal. En ataque, las transiciones rápidas típicas del Madrid de Zidane, dirigidas por Benzema y Hazard, fueron letales; y en defensa, todos estuvieron con el cuchillo entre los dientes para defender la portería de Courtois, quien desde la derrota en Mallorca acumula cinco partidos seguidos sin recibir gol.

Como Hazard, el Madrid parece haber rematado de rabona todos los fantasmas de la temporada pasada en un momento en donde tanto Barcelona y Atlético siguen muy lejos de su mejor versión.

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